25-N. Lucena alza la voz contra la violencia de género

 

El Ayuntamiento de Lucena y las asociaciones y colectivos de mujeres del municipio llenaron anoche el Palacio Erisana de un atronador ‘NO a la Violencia de Género’.

Bajo el lema ‘Quiéreme bien’, elegido por la Delegación de Igualdad para los actos programados este año en torno al 25N, el acto comenzó con la proyección del video de la campaña elaborado por María Mangas con la participación de jóvenes artistas y deportistas del municipio -Araceli Campillos, Rocío Montes, Francisco Morán, Tete Pineda, Araceli López, Andrés Muñoz, Lorenzo Gómez y Elena Moreno- que han querido dejar constancia de su repulsa a las conductas machistas.

El turno de intervenciones se abrió con las palabras de la concejala de Igualdad, Mª del Mar Morales, quien reconoció que “nos están poniendo difícil borrar del calendario este 25 de noviembre como Día contra la Violencia hacia las Mujeres”. La edil tuvo palabras de recuerdo para las mujeres asesinadas y pese a asumir que “cuando se repiten los crímenes corremos el riesgo de que se nos agoten las palabras, o que nos suenen gastadas”, insistió en la necesidad de seguir visualizando “la condena de la sociedad ante un machismo que mata”.

A continuación, tomó la palabra el alcalde, Juan Pérez, quien dio lectura al manifiesto en contra de la violencia de género, a lo que siguió la lectura del nombre y apellidos de las 48 mujeres asesinadas a manos de sus compañeros o ex compañeros durante el último año en señal de recuerdo hacia su memoria, lectura protagonizada por las representantes de los colectivos locales.

Para terminar, el escenario del teatro lucentino acogió la representación de la obra ‘Extraña en mi piel’, una obra escrita por Carmen Moral que tiene como finalidad atacar a los conceptos de belleza deshumanizada que promueve la sociedad capitalista actual. La representación mostró una sociedad de consumo que vende lo superficial, donde se promueve y exige la belleza permanente del género femenino y se le niega el derecho natural a envejecer.

Tras esta obra de teatro, la plaza de San Miguel acogió una ofrenda floral en señal de recuerdo de las mujeres víctimas de violencia de género.

La programación de la Concejalía de Igualdad por este 25N continúa hoy sábado en el entorno de la antigua estación de tren. Desde las 11 horas hay previsto un encuentro joven contra la violencia de género en torno a actividades de grafitis, manualidades, recitales poéticos, actividades deportivas y musicales. Esta actividad es posible gracias a la colaboración de diferentes asociaciones como son: Acuarela de barrios, Urban Knitting, Cruz Roja Juventud, Asociación Cultural Naufragio, Club Koryo, Asociación Cultural Selpia y artistas de la localidad.

MANIFIESTO 25 NOVIEMBRE 2017

Según la OMS, a nivel mundial, hasta un 38% de los asesinatos de mujeres han sido cometidos por sus respectivas parejas. En Europa, los países donde más mujeres reconocen haber sido maltratadas son Dinamarca, Finlandia, Suecia y Holanda con un 50% como media. Registran una menor incidencia España, Polonia, Croacia y Chipre, que lo hacen en torno al 2o%. Estas cifras no nos han de llevar a engaño: que la cifra sea menor no quiere decir que haya menos víctimas, en muchas ocasiones lo que significa es que la sociedad es poco consciente de lo que es violencia de género.

La violencia de género es la manifestación extrema de la desigualdad en el ámbito de la pareja, en las relaciones personales y en la sociedad. Tiene sus origen en el patriarcado, en el que la autoridad la ejerce el hombre, jefe de familia y dueño del patrimonio. Hasta hace muy poco, de este patrimonio formaban parte los hijos e hijas, la esposa y los bienes.

Todavía hoy, cuando se producen relaciones jerárquicas en la pareja, es el varón quien establece las normas de convivencia, quien las ejecuta y el que imparte justicia. Y lo peor es que muchas veces las instituciones reproducen este carácter patriarcal, concediendo el poder a la autoridad masculina.

Nos encontramos ante un problema estructural que se produce debido al desequilibrio de poder y, por eso, la única forma eficaz de prevenir esta violencia consiste en avanzar hacia la igualdad real entre mujeres y hombres. Es necesario que la igualdad llegue al ámbito laboral y económico, al espacio de los cuidados, a la conciliación de los tiempos. Que la igualdad acabe con la feminización de la pobreza, la prostitución, el control sobre el cuerpo de las mujeres.

Y sobre todo que la igualdad llegue a la educación. Debemos poner todo nuestro esfuerzo en la formación de nuestra juventud, no sólo en el aprendizaje formal, sino también en la educación ambiental, es decir, en como se relacionan las personas adultas, en el trabajo, en el ocio…, en los productos culturales que consumimos sin apreciar que una canción, un anuncio, una película, también nos educa y que existe una contradicción clara entre el discurso igualitario que nuestra sociedad emite de forma consciente y la realidad en la que chicos y chicas se relacionan.

Según un reciente estudio del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, nos encontramos con la mayoría de los jóvenes españoles de 14 a 19 años conoce actos de violencia machista en parejas de su edad, y que gran cantidad de ellos realizan comportamientos como revisar el móvil de la pareja, imponer amistades, insistir en mantener relaciones sexuales… y en casos extremos insultan o agreden. Por desgracia, todavía suena esta canción.

Se hace necesaria una revisión profunda de las ideas sexistas, así como de los estereotipos de género que están en la base de las conductas a modificar. No basta con aprobar leyes que condenen a los culpables, hay que transformar los comportamientos. Hay que educar promoviendo el respeto y haciendo que las generaciones más jóvenes llenen de igualdad nuestro futuro. Las instituciones tenemos esa responsabilidad.

Los gobiernos, el estatal, los autonómicos y los locales, debemos responder en positivo, con un trabajo coordinado que conlleve inversión económica y cambios de mentalidad. Por eso, los Ayuntamiento andaluces, como impulsores del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, reivindicamos presupuestos equilibrados, justicia y prevención.

Así mismo nos adherimos a cuantos pactos sociales, políticos e institucionales contra la violencia de género hacia las mujeres desarrolle y doten presupuestariamente a las administraciones públicas. Y abogamos porque en este marco, cada persona, cada grupo, cada institución, hagamos nuestra parte para acabar con la violencia de género.

 

 

 

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